Nosotros los seres humanos
- Categoría: Editorial
- Publicado el Martes, 08 Noviembre 2011 21:15
- Escrito por Herber Vásquez
Usted cree que un perro y un conejo se lleven bien, bueno en cierta oportunidad un señor le compró a sus hijos un conejo, y los vecinos al ver que sus amiguitos tenían un mascota le pidieron al papá una para ellos, el orgulloso padre les trajo un cachorro pastor alemán.
Al ver esto el dueño del conejo le dijo a su vecino:-creo que cometió un error ya que su pastor alemán se comerá al conejo de mis hijos, él le respondió: no se preocupe está muy pequeño y serán amigos.
Al pasar el tiempo como que el señor tenía razón crecieron juntos y se hicieron grandes amigos, el conejo iba donde el perro y el perro al patio del conejo.
Un viernes el dueño del conejo se fue de paseo todo el fin de semana con su familia, el domingo por la tarde el dueño del perro y su familia disfrutaban de un asado en su patio, cual fue la sorpresa que el pastor alemán traía en su hocico, es decir entre sus dientes al conejo todo sucio, ensangrentado y además muerto.
La reacción de los dueños del perro fue a tal grado que casi lo matan y lo echaron puerta afuera, el comentario fue: el vecino tenía razón el perro en algún momento lo iba a matar.
La pregunta fue ¿y ahora que hacemos, que le vamos a decir a los vecinos?, en eso tuvieron la idea de limpiar al conejo, quedó también que parecía que estaba vivo, acto seguido lo pusieron en su casita del patio, es más hasta talco le echaron y olía muy bien.
Al llegar los otros vecinos del paseo se oyeron unos gritos en el patio, que creo que toda la cuadra se dieron cuenta, inmediatamente el vecino tocó la puerta del dueño del perro, este haciéndose como que no sabía nada le preguntó que pasó, la respuesta fue murió el conejo, murió el conejo pero eso fue desde el viernes pasado, nosotros tuvimos tiempo de enterrarlo y hoy lo encontramos en su casita.
Esta historia nos enseña que el perro si era gran amigo del conejo y con su olfato llegó hasta donde lo habían enterrado y lo rescató, lo trajo donde sus amos para ver si se podía hacer algo por su inseparable amigo.
Ya sabemos cual fue el premio que recibió el perro, azotes, desprecio, echarlo de la casa y crear miedo entre los seres que el también amaba, fue criticado antes de tiempo sin buscar las razones por las cuales el traía al conejo entre sus dientes.
No se les parece mucho esta historia al diario vivir, donde despedazamos a un ser humano antes de preguntar, antes de investigar o yo diría antes de amar, antes de saber la verdad, el porqué de las cosas.
Qué duros somos cuando emitimos nuestros juicios, cuando valoramos a los demás, y lo malo es que solo vemos hacia fuera porque creemos que somos los únicos que tenemos la verdad absoluta, los que tenemos la razón y quien contra nosotros.
Pensemos bien antes de juzgar las acciones de los demás, porque la mayoría de las veces sacamos conclusiones equivocadas , y nos creemos hacedores de la verdad, el perro con el corazón partido desenterró a su amigo y a él por un mal juicio le partieron su cuerpecito.
Recuerde la gente puede dudar de lo que usted dice ,pero siempre creerá lo que usted hace y todavía nos creemos dueños y amos de nuestra verdad, los más inteligentes del universo, los más estudiados y civilizados los más espirituales o religiosos nosotros los seres humanos.


