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Dr. Luis Antonio Sobrado, presidente del TSE:

“Lo que pido de los demás
primero me lo exijo yo”

Frank Ruffino
El Florense

Hace poco más de una década el Dr. Luis Antonio Sobrado González llegó al Tribunal Supremo de Elecciones, institución costarricense clave para mantener la vida democrática del país. Hoy, como presidente de esta institución por casi tres periodos, aclara que atacar por fanatismo político a este organismo produce más bien un efecto búmeran, pues los costarricenses tienen suficiente madurez política para discernir, y por ello, asegura, los ciudadanos mantienen redoblada confianza en el Tribunal Supremo de Elecciones.

Nacido en 1961, es hijo de una familia de clase media. Su padre fue funcionario del Banco de Costa Rica donde laboró durante más de 30 años. Asistió a la escuela pública, concretamente a la Buenaventura Corrales, y gracias a una beca estudió en el Colegio La Salle, institución educativa que estaba a la par de su casa.

El Florense entrevistó hace unos días a esta figura pública que en los últimos años ha adquirido una proyección relevante en la vida de la nación y en los medios de comunicación por la responsabilidad de su alto cargo para con la Patria. El propio don Luis nos cuenta algo más de su vida y de los grandes retos como presidente de esta sagrada institución de todos los costarricenses.

 


 

P/Nos relatan que siempre fue estudiante sobresaliente.
R/Estudié leyes en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica. Siempre fui cuadro de honor desde la escuela hasta que me gradué. Fungí como asistente de Cátedra durante cuatro o cinco años a lo largo de mi carrera en la UCR. Matrícula de honor durante todos mis estudios universitarios y durante dos años mejor promedio de la Facultad de Derecho. Y ese interés y responsabilidad académicas me abrieron las puertas para ingresar a ser docente universitario en el mismo año que terminé la tesis, en 1985.

P/Sabemos de su pasión por la docencia. Háblenos un poco más de eso.
R/Desde hace 25 años doy clases en la Universidad de Costa Rica, en la Cátedra de Derecho Constitucional del cual soy su coordinador desde el año 93. Aproveché, además, la oportunidad que me dio este centro con una beca parcial para estudiar y concluir un programa de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, título que obtengo en 1990, en un momento donde no existían posgrados en el país.
P/Logra usted este título en una coyuntura muy significativa en que se establecía en Costa Rica la Sala Constitucional. Háblenos de eso.
R/Antes no se hablaba en nuestro país del Derecho Constitucional. Evidentemente la disciplina del Derecho Constitucional antes de la Sala tenía una significación básicamente universitaria y académica pero poca trascendencia en el ejercicio profesional del abogado; a partir del establecimiento de la Sala las cosas cambian muchísimo, se convierte en una disciplina académica con una profunda implicación en el ejercicio profesional de los abogados. Esto me abrió muchas puertas profesionales, concretamente, no más llegar, fui contratado como asesor legal en el Ministerio de la Presidencia, y en ese entonces necesitaban personas con experiencia en Derecho Constitucional porque ya estaban empezando a llegar gran cantidad de recursos de amparo y que debían ser atendidos profesionalmente. Ahí estuve tres años.
P/En 1999 es nombrado magistrado electoral…
R/Así es, creo que todo esto me posibilitó irme construyendo un nombre que a la postre facilitó mi nombramiento como magistrado en 1999, en la primera ocasión que en toda la historia la Corte Suprema
de Justicia abrió un concurso público para nombrar magistrado electoral, nunca lo había hecho, fuea partir de ese momento. Y hasta ahora se mantiene la práctica de hacer un concurso previo antes del nombramiento. Me honra mucho decir que competí con 74 colegas en ese concurso, y ya hace una década, en abril de 1999, comencé a laborar en el Tribunal Supremo de Elecciones, mas siempre manteniendo mi rol de manera concurrente como profesor universitario que nunca he abandonado.
P/Don Luis, el pueblo de Costa Rica le reconoce a usted su capacidad y transparencia. Qué principios legados por sus padres puede destacar en su formación como persona, profesional y ciudadano?
R/Son en realidad muchos valores y principios heredados y manifiestos con el ejemplo que siempre me dieron. Podría mencionar tres: uno es la rectitud en el comportamiento social de una persona, esto por convicción y asimilado del ejemplo de mi padre, el ser más honorable que he conocido en mi vida. El segundo es ser aplicado en el estudio y el trabajo.

Por otra parte, el valor del ahorro como medio de llevar una vida ordenada. Y por último, ser muy exigente con uno mismo. Lo que yo pido de los demás primero me lo exijo yo.

P/Una pregunta más personal… En momentos que el Registro Civil tramita diariamente gran cantidad de divorcios, explíquenos cómo ha hecho usted para que en su matrimonio no haya habido una buena pelea en más de 15 años?
R/ Risas… Qué buena pregunta. Eso también es parte de lo que yo heredé de mi padre. En mi casa, donde viví con ellos 30 años, yo nunca presencié un pleito entre mis papás. De suerte que es una manera de valores heredados familiares.

Después me casé con la mejor mujer del planeta y eso ha ayudado tremendamente a tener una convivencia conyugal muy armoniosa. Y, por último, somos personas que hemos aprendido las virtudes del diálogo.

En una situación de molestia yo nunca habló enojado; no es hasta que pasa que me siento a conversar con mi pareja. Y dialogando de manera respetuosa podemos arreglar cualquier situación.

P/Decía el ex ministro Tony Blair, que era más fácil dirigir la nación británica que ser padre de adolescentes. En su caso, ¿qué le resultó más difícil enfrentar la elección del 2006 o ser padre de dos adolecentes, Ana María e Isabel?
R/ Yo creo que lo más difícil que me ha tocado en la vida es gestionar el proceso electoral de 2006. Eso se debe en buena medida, en la comparación que usted me hace, también a que mis hijas son dos adolescentes maravillosas dentro de lo que pueden ser dos adolescentes. Y desde luego que la parte más dura en la crianza le ha tocado a mi esposa. Así que estos dos factores han hecho que haya sido fácil lidiar hasta el momento con esas dos maravillosas criaturas que son mis hijas.

P/ Al llegar el TSE a los 60 años de existencia, cree usted que los costarricenses confíen en esas institución que usted representa?
R/ Yo creo que sí, si uno compara que pasó con aquellos organismos electorales que en los años 2005- 06 debieron enfrentar, al igual que el Tribunal costarricense, resultados muy ajustados, con una gran conflictividad pos electoral, entonces yo creo que el Organismo Electoral Costarricense fue el que salió mejor librado. Es decir, logró que el conflicto se canalizara por vías institucionales permitiendo que los contendientes aceptaran el resultado de la elección sin afectar la paz social del país. No todos los países pueden exhibir semejantes credenciales.

P/A qué achaca usted este éxito de la experiencia costarricense?
R/Creo que esto es producto de seis décadas de ser uno de los organismos más emblemáticos de América Latina en el marco de una evidencia democrática ininterrumpida con una sucesión gubernamental producto de las urnas y no de imposiciones. Y yo creo que esa gran experiencias le ha permitido a este tribunal aprender su oficio, desarrollarlo con gran pericia y a partir del 2000 reinventarse a sí mismo asumiendo una serie de roles que eran extraños en el pasado.

El rol de juez electoral ha sido profundamente desarrollado por el Tribunal en la presente década, así también como su involucramiento todavía embrionario, pero involucramiento al fin, en la generación de cultura democrática.

De suerte tal que, aprovechando las fortalezas tradicionales del Tribunal Supremo como organismo que realiza las mejores elecciones de América Latina, creo que se ha ido reforzando con nuevos retos y nuevas responsabilidades que hemos ido asumiendo, no por imposición, sino por convicción.

P/Don Luis, en el 2006 el TSE enfrentó una elección muy difícil como hemos dicho, de presentarse otra situación similar, ¿cómo la enfrentará el Tribunal si se elimina el recuento; no alentaría esto las voces de los que pregonan la posibilidad de un fraude?
R/ Justamente de acuerdo a la resolución del pasado mes de diciembre, una de las excepciones donde se aplica el recuento total de votos es si se da una situación como la que se dio en 2006 con Arias-Solís y en 1966 con Trejos- Oduber, situaciones muy similares.

Algo muy importante es que esta resolución nuestra ha provocado en los partidos que asuman su reto y deber esencial de estar fiscalizando la jornada electoral.

P/Con su experiencia en estas lides, ¿cómo ve al electorado costarricense?
R/En primer lugar, el elector costarricense es capaz de vivir el proceso electoral con respeto a hacia los demás. Hemos logrado una madurez suficiente en los últimos 60 años para que la política no nos divida entre nosotros, más bien vivimos esta fiesta electoral con satisfacción. En segundo lugar, el elector nuestro se ha vuelto más crítico que antes. Siente que los partidos les han quedado debiendo. Ahora tiene exigencia frente a los políticos, les plantean la necesidad a los políticos de mejorar su oferta programática de tener una campaña de mayor altura y de debate de ideas. Y tercero, el votante actualmente se fija menos en el color del partido, en la divisa, y se fija más en el candidato.

P/¿Cree zanjado, entonces, los antagonismos tradicionales de la Revolución del 48?
R/Ya aquella época de lealtades familiares partidarias que se remontaban al 48 es algo que tiende a desaparecer. Vivimos una realidad política donde la plaza pública, los signos externos… tienen menos importancia que antes. Las campañas son mucho más mediáticas, mucho menos de intercambio social en las comunidades. Es el costarricense un elector más demandante de información, que no solo recurre a los medios de comunicación tradicionales, sino que recurre a internet como una efectiva manera de socializar la política.

P/ ¿En su criterio, quién falla: las encuestadoras, o es que el elector tico que descubrió que en la intimidad de las urnas él es el que manda, es él soberano?
R/La mejor manera de garantizar la fidelidad de las encuestas es en un régimen de competencia entre las casas encuestadoras. Recordemos que la encuesta es un retrato de un momento político en una realidad
política de alta movilidad.

P/ ¿Ven los partidos políticos al TSE como un adversario más?
R/ Desgraciadamente ese desenlace del 2006 ha generado, en un sector social minoritario, una cierta animadversión hacia esta institución, y eso es equivocado porque el TSE no es enemiga de nadie, sino un facilitador de todos.

Una garantía de que un partido de futbol sea un partido de futbol y no una mejenga, es decir, una entidad absolutamente imparcial, capaz de orientar de manera adecuada los procesos electorales. Quienes critican a esta institución más bien obtienen un efecto búmeran, pues el costarricense tiene un gran orgullo por esta institución.

P/¿Don Luis, de quién es la responsabilidad del abstencionismo: del TSE, de los políticos, o de falta de una verdadera educación cívica entre nuestros niños y jóvenes?
R/ Yo diría que es un fenómeno multicausal. Nosotros, a partir de las alertas que nos dio el abstencionismo a partir de 1998 patrocinamos un estudio muy serio a cargo de la Universidad de Costa Rica que concluye en una publicación que analiza quiénes son los abstencionistas en Costa Rica y por qué se abstienen, e indica una multiplicidad de causas que conducen a ese resultado.

P/¿En este sentido, qué factores podría citar para esta actitud de no ejercer el voto?
R/Creo yo, hay dos factores que usted menciona: uno, pérdida de confianza en los partidos políticos; y por otro lado evidencia la necesidad de fortalecer cultura en democracia. Pero básicamente creo que los principales responsables de hacer atractivo el voto son los partidos políticos; se les plantea a ellos como reto fundamental y después cumplir las promesas electorales para justamente mantener la confianza del costarricense.

P/ ¿Qué hace usted para disminuir el estrés a menos de un mes de la elección?
R/ Mire, lo que hago son varias cosas. Le voy a contar algo que nadie sabe, y es que yo periódicamente voy y me hago masajes relajantes y eso para mí (no sé si para todos) me logra equilibrar. Segundo, siempre reservo, al final del día, en la noche, una hora para conversar tranquilamente con mi mujer en la terraza de la casa. Y la tercera cosa que hago es ir al cine periódicamente. Son dos horas donde hago a un lado todo lo electoral y mi mente toda se concentra en otra cosa. Tengo estas tres medicinas para lograr combatir el estrés preelectoral.

P/ ¿Una buena película que le pueda recomendar a los costarricenses?
R/ Me gustó mucho Gestación, que es una producción nacional, porque es un filme que deben ver todos los adolescentes del país. Es un documento, una obra que ayuda de alguna manera para una educación sexual responsable de los jóvenes de nuestro país. Acaba de ver, el sábado pasado, esta película de Sherlock Holmes y me pareció buena.

P/ ¿Una calificación del uno al diez como diría don Mario Giacomelli?
R/Yo diría que son películas de un ocho en ambos casos.

P/¿Dónde lo veremos los costarricenses dentro de unos 10 años?
R/Yo dentro de diez años me visualizo siempre en la Cátedra de la Universidad de Costa Rica, esa es mi verdadera vocación, que es algo que también me acerca mucho a mi mujer ya que es docente desde hace 25 años de esta institución.

 
 
   
     

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