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Licenciada Sonia Brenes Mejía: …Una gran labor humanitaria con rostro de mujer

 

 
 
*Esta dama enseña que no hay excusas para lograr la superación como madre, persona, profesional…
Desde muy pequeña la niña Sonia Brenes Mejía intuyó que su destino sería ayudar al ser humano. Aunque no sabía en qué campo, sí tenía desde ya esa meta y además tuvo la precoz madurez para también entender que el mejor medio para alcanzar sus lejanos e idealistas sueños era por medio del estudio: sí, por pasos, como todo el mundo que sigue los niveles académicos y va quemando etapas hasta ser un profesional.
 
   
Hija de agricultores y vecina de la capital, hoy por hoy y ya con nivel de licenciatura, funge como directora de un ambicioso proyecto que involucra lo más valioso de cualquier sociedad: los niños y sus familias.
Sonia nace en San José, donde estudia y pasa su juventud. Concluye sus estudios de secundaria en el colegio nocturno, esto a sus 16 años. Muy joven se casa y junto a su esposo, don Edwin forman un hogar con cinco hijos. A los 17 ingresa a la Universidad de Costa Rica, estando allí pasa a ser una militante activa en diversos grupos políticos, movida siempre por ayudar a las clases más desprotegidas. Esta etapa la recuerda con gran cariño ya que aprendió a valorar el conocimiento y la fortaleza de la gente humilde de nuestro país, así como el potencial de los jóvenes de estas comunidades. Uno de los primeros proyectos se realizó con un grupo de jóvenes que con mucho entusiasmo y casi nada de dinero lograron la construcción de un salón comunal donde luego organizaban todo tipo de actividades. Todo esto mientras concluían sus estudios. Para esa época tenía dos niños y recuerda que aunque fue difícil ya que en ocasiones debía de estudiar con un niño en cada regazo, el esfuerzo valió la pena, además sus compañeros de carrera fueron muy comprensivos y solidarios pues cuando se reunían para hacer algún trabajo ella tenía que llevar a sus hijos por lo que sus compañeros les daban libros de pintar para lograr entretener a los pequeños.
 
 
“Creo que todo esto sirvió para que nuestra familia se fortaleciera y nuestros hijos vieran que tenían padres que se esforzaban y luchaban a pesar del cansancio que este ritmo de vida ocasiona. Algo que yo siempre he tenido claro es no se debe perder cuál es el rol de uno como persona: soy madre, esposa, profesional… en cualquier momento y lugar. A colación, les relato rápidamente una anécdota: una vez estando en medio de una importante exposición mis dos hijos mayores entran corriendo llamando ¡mami, mami!, por supuesto, en ese momentos todos, incluidos los profesores, soltaron la riza. Por
 
eso le digo que uno es madre en todo momento”.
 
 
Nace un gran proyecto
“Allá por 1992 mientras laboraba para el Estado, recibí una visión de Dios: restaurar a niños, niñas y jóvenes de la calle. Así un equipo de seis personas empezamos a reunirnos para orar y pedirle a él dirección de lo que nos pedía”, comenta doña Sonia. Siete meses después y mientras estaba en sus casa Sonia escuchó de parte de Dios esta simple frase: “dales donde dormir”. “Imagínese: esta palabra es muy amplia, así que empezamos a hacer una investigación sociológica sobre los niños, su realidad y cuál era la respuesta de las instituciones del Estado y la sociedad civil, esto porque en esa época existía una negación total de parte del Estado sobre el tema de los niños y niñas de la calle. Algo que nos marco fue ver cómo en el año 1993 dos niños mueren en la zona del antiguo cine Líbano. Lógicamente esto contrastaba con la posición estatal que aseguraba que en el país no existían niños en la calle”. Cuenta que a partir de este momento se pone en marcha este ambicioso proyecto, pero no como un grupo social o grupo religioso, ni menos como una respuesta del Estado, pues Amor en la Calle principia, según doña Sonia, como un llamado de Dios.
 
     

Y es que esta fuerte y disciplinada mujer cree firmemente en el poder trasformador de Jesucristo en la vida de cada uno de estos pequeños y esto lo atañe definitivamente al encuentro personal con él pues debido a esta experiencia sus existencias ya no volverían a ser igual.

Frank Ruffino,
Editor de El Florense.

 
   
Ministerio amor en la calle
   
 

Ya con estudios serios en sus manos, la Lic. Sonia Brenes y su grupo de trabajo comienzan a trabajar en pro de la niñez costarricense, teniendo siempre presentes, según ellos, a Dios como único norte, tratando de llevar a la práctica el verdadero cristianismo de donde deriva el humanismo más acendrado, que se basa en ayudar al prójimo no solo con la fe sino con obras.
“Dios nos mostraría el camino y sería él quien sostendría esta misión, nuestros proyectos, como dije anteriormente, son enfocados en los niños, niñas y jóvenes. Tenemos el programa de atención directa a los infantes y adolescentes que viven en la calle, programas de acompañamiento de adolescentes privados de libertad, programas preventivos en comunidades de riesgo social, programa residencial en refugios-hogares de restauración, programa de discípulos juveniles, y en este momento contamos con un programa exclusivo para la provincia herediana, denominado “teoterapeútico” para ofensores sexuales juveniles. Este se realiza en esta bellísima provincia y consiste en darle un tratamiento y acompañamiento a estos jóvenes ya que las autoridades judiciales de la provincia han entendido que no solo es juzgar sino ayudar y restaurar la vida de estos jóvenes”, manifiesta.

 
 

Este último programa tiene ya dos años y cuenta con veinte jóvenes y para el próximo año ellos evaluarán los resultados y eventualmente lo estarían ejecutando en otras provincias; pero de momento es un programa 100% herediano.
En el caso del refugio, los jóvenes permanecen por un año y cuatro meses, en este lapso se les enseña a tener responsabilidades y aprenden un oficio, además se trabaja muy de cerca con sus familias para que tengan una reinserción de la manera más naturalmente posible en su comunidad, esto al concluir la estadía en el refugio. De no lograrse esta condición, el Ministerio Amor en la Calle busca para ellos otras alternativas.

Frank Ruffino,
Editor de El Florense.

 
Llamado de doña Sonia Brenes para las personas de buena voluntad
 

Un llamado directo a la solidaridad

*Cómo ayudar a los niños y jóvenes
“Quisiera aprovechar la gentileza que ha tenido este medio de comunicación de visitarnos y presentar nuestro ministerio a la comunidad florense en general de los 10 cantones para solicitar con todo respeto a cualquier herediano de buena voluntad pueda acercarse a nuestro ministerio y nos ayude en esta misión humanitaria y cristiana.
En este momento muchos de los estimables lectores podrían donar parte de su tiempo para ayudar a estos pequeños. Por ejemplo, necesitamos dentistas, médicos, trabajadores sociales, sicólogos, maestras, profesores, sicopedagogas, orientadoras… en fin: contribuir con dos o tres horas por semana, sabemos que no podemos solucionar los problemas de todos los niños, pero una buena parte se vería beneficiada y eso ya es un gran aporte. Por esto los invito a disponerse y llamar a nuestras oficinas”.

 
Nota de La Redacción
Estimado lector: este medio los invita a sumarse a esta noble causa en pro de nuestros niños y jóvenes heredianos. Los teléfonos del Ministerio Amor en la Calle son los siguientes: 22-56-20-09/22-23-15-03 o bien a sus correos info@ascrigere.org o ascrigere@hotmail.com así mismo pueden visitar este ministerio en su página de Internet www.ascrigere.org o www.ministerioamorenlacalle.org.
 
     
   
     

San José, Costa Rica

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